PLAGAS DE MOSQUITOS Y MOSCAS

Los mosquitos acompañan a la especie humana desde sus inicios, y sufrieron su primera derrota en el momento en que el hombre dominó el fuego, ya que el humo fue el primer repelente de mosquitos, y el único del que se dispuso en mucho tiempo, hasta el siglo XX no se supo que  eran vectores de transmisión,de todo tipo de enfermedades graves, como la Filariosis Linfática Fiebre Amarilla, el Dengue, y otros muchos virus.

Durante la Segunda Guerra Mundial, fue necesario combatir los mosquitos debido a las constantes enfermdades que contraían los soldados en el Pacífico y se comenzó a utilizar el DDT; insecticida descubierto por Müller en el año 1.930.

Este período de euforia en la lucha contra los mosquitos, duró más de una década, hasta que se descubrió la elevada persistencia de los residuos y empezaron a aparecer las primeras resistencias genéticas en el año 1.947. A principios de los años 70, este producto fue ilegalizado en EE.UU, y, si bien se le reconoce los servicios prestados, se encuentra prohibido en prácticamente todos los países desarrollados, aunque se usa aún en el Tercer Mundo.

El relevo del DDT ha sido tomado por otras sustancias plaguicidas más selectivas y mucho más inofensivas para el medio ambiente.

TÉCNICAS DE CONTROL INTEGRADO

Se puede considerar como Control Integrado (CI), la utilización de tecnología apropiada en combinación con los métodos a nuestro alcance para llevar a cabo un control efectivo de la especie que ha provocado nuestra intervención. Perseguimos un enfoque que con la mayor eficacia posible y con un coste económico razonable reduzca al mínimo el impacto para el medio ambiente las operaciones realizadas. El control químico, biológico, físico y la educación medioambiental, son las bazas fundamentales del CI.

La inmensa mayoría de las molestias producidas por los mosquitos en los núcleos de población, son ocasionadas por la acción picadora de poblaciones de Culex Pipiens directamente relacionadas con el medio urbano.
El buen conocimiento de la biología de estos insectos resulta fundamental para una adecuada estrategia de control. Algo tan simple como la determinación de los hábitats larvarios es imprescindible para la obtención de la máxima eficacia. La estrategia larvicida que en nuestro caso es clave en la aplicación del control integrado, exige un buen conocimiento previo de los focos de cría con el fin de poder tratar el problema antes de su aparición; los beneficios son importantes, se produce un gran ahorro en plaguicidas, y la eficacia es enormemente superior.

Ahora bien, este esquema implica una acción constante y mantenida durante toda la estación reproductora: en verano, Culex Pipiens puede completar su ciclo larvario en una semana.

Un estudio previo en que se catalogue absolutamente todas las zonas con presencia de agua estancada, o susceptibles de ser inundadas, es esencial para poder iniciar con unas mínimas garantías de éxito las acciones de control.

En muchos casos sin embargo, podemos encontrar otras especies en el núcleo urbano provenientes de zonas no catalogadas como tales. Estas zonas rurales ofrecen mayor variedad de focos larvarios, canales de riego, marismas, lechos de rieras, pozos en mal estado, prados inundados, oquedades en los árboles, se suman a los hábitats ya descritos.

EL TRATAMIENTO

Una vez decidido la estrategia se procede a la aplicacion de productos larvicidas los cuales requieren una compleja y diferenciada metodología de dispersión en el medio para ello se utilizan diferentes medios: cañon de humo desde 4×4, mochilas o termonebulizadores,dependiendo del area a tratar.