PLAGAS DE TOPOS Y TOPILLOS

Los topos y topillos son unos pequeños mamíferos asiduos de los jardines. Estos animales benefician tanto como perjudican y, en ocasiones, se convierten en verdaderas pesadillas para sus anfitriones, debido al gran daño estético que causan en el césped. Su presencia se delata por los pequeños montones de tierra que dejan a su paso. Para deshacerse de ellos, se puede optar por ahuyentarlos o capturarlos y, en casos extremos, ahuyentarlos de forma definitiva.

Aunque reciben un nombre similar, no hay que confundir topos con topillos. De mayor tamaño, los primeros son insectívoros y excavan las galerías en busca de gusanos, lombrices, larvas y demás insectos. Los topillos son unos pequeños roedores herbívoros que perforan la tierra en busca de bulbos y raíces con los que alimentarse.

Gracias a su sensacional olfato, los topos son capaces de seguir a sus presas a través del subsuelo de las plantaciones, que horadan en su persecución. En esta tarea son capaces de excavar hasta 10 metros de galería por hora, por lo que los daños que causan tanto en el césped de los jardines como en los huertos son considerables. La prueba palpable de su labor son los pequeños y numerosos montoncillos de tierra que quedan a la vista y que terminan por desnivelar el terreno. No obstante, estos animales también colaboran, aunque de manera involuntaria, al remover la tierra y acabar con lombrices y algún que otro gusano que puede dañar el jardín.